En el marco de colaboración entre instituciones públicas y privadas, es compromiso y base del trabajo social y de la organización profesional de esta disciplina, fomentar y ayudar a construir sociedades abiertas, plurales, inclusivas y que fomenten la libertad y dignidad de todas las personas. Y las trabajadoras y los trabajadores sociales, desde la colaboración interdisciplinar, están realizando una labor de acompañamiento y apoyo integral a las mujeres que están padeciendo situaciones de violencia de género, conflictividad y precariedad.
Las y los profesionales del Trabajo Social tenemos mucho que aportar, tanto en la atención directa a las víctimas como en la prevención y sensibilización de los gravísimos efectos que la violencia ejercida sobre las mujeres produce en éstas, en sus hijas e hijos y familiares que conviven con la víctima.
La supervisión es reconocida como una acción preventiva en relación a los riesgos psicosociales del Trabajo Social en la Guía Mº Trabajo, Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el trabajo del año 2002. En los últimos 30 años, en nuestro país, varios autores han profundizado en las propiedades de la supervisión en diferentes líneas:
- Formativa y de configuración de la identidad profesional (Jesús Hernández Aristu).
- Cuidado (Carmina Puig i Cruells).
- Aprendizaje y sistematización de la práctica (Modelo IAPS- Investigación-acción-participación en Supervisión de Ariño y Berasaluze).
Todos los enfoques coinciden en que introducir procesos de supervisión aporta:
- Calidad a los servicios, dado que se revisan las prácticas profesionales y se introducen nuevos enfoques teóricos.
- Cuidado profesional e institucional. Se trabajan los aspectos relacionales de las instituciones: los propios equipos de trabajo entre sí y con sus responsables, las relaciones con equipos especializados o profesionales de otras instituciones, así como las dinámicas relacionales con las personas usuarias de los servicios.
- Aprendizaje y sistematización. Se comparte conocimiento y herramientas, revisión de procesos y/o protocolos de funcionamiento.
En este sentido, la organización profesional del Trabajo Social tiene el firme compromiso de informar y concienciar a las administraciones para que pongan en marcha los mecanismos necesarios para prevenir, educando en igualdad de género, así como actuar desde el primer momento, facilitando a la mujer el acceso a los recursos y medios, no sólo técnicos sino también profesionales, reivindicando la presencia de trabajadoras y trabajadores sociales expertos desde el primer momento, en la detección, primera acogida, valoración del riesgo y denuncia.
De igual modo, este compromiso se extiende hacia las y los profesionales del Trabajo Social que trabajan en el área de la violencia de género en la intervención diaria, para los que se requiere la puesta en marcha de instrumentos y herramientas que faciliten su labor y autocuidado profesional.

- Profesor: ISABEL ALCUBILLA SERRANO
- Profesor: BEATRIZ CARBALLO SANCHEZ
- Profesor: CARMEN HERAS ZAMARRO
- Profesor: ALMUDENA LUIS LAZCANO
- Profesor: AFRICA REBOLLERO GRANADOS


